ESA EXTRAÑA GRIETA


Cada vez que paso por la sala ahí está, esa extraña grieta en la pared. Me inquieta mucho verla, a veces puedo pasar horas mirándola sin dar con el sentido de por qué la grieta está ahí.

Un día me dispuse a cubrirla, y así lo hice, pero no fue hasta el preciso momento en que el engrudo estuvo por tocar la pared que pude ver cómo algo se movía dentro de la grieta, ¡¿por qué no lo había notado antes?! Y entonces comprendí… todo este tiempo había estado siendo observada. Quien sabe las cosas que esa criatura conocía de mí, quien sabe las veces que se pasaba el día en silencio, mirando. Quizás alguna vez lo presentí y es por eso que me inquietaba tanto esa grieta. Debo admitir que luego de un momento la idea de ser observada ya no me perturbó tanto… aunque suene extraño me sentí alagada. Me dio pena tapar la grieta, así que la dejé como estaba… no sé, quizás esa grieta era la única razón de su vida.

Ahora cada vez que paso por la sala me arreglo el cabello y me visto bonito. A veces, incluso, miro hacia la grieta y hago una pequeña reverencia mientras dibujo una sonrisa en mi rostro.

No hay por qué temer, me digo, ya sabe todo sobre mí. Nunca me hizo daño, no me hará daño ahora, incluso advierto que mis más profundos secretos permanecerán a salvo conmigo.

Al fin y al cabo, después de todo, yo sé muy bien que las arañas no hablan.




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