JACK

¡Ah! ¡Qué placer me provoca llevar a Jack a pasear!


Y es que a Jack le gusta mucho ser sociable…


Cada vez que paseamos, Jack  y Yo somos muy pero muy felices. Y no hay nada más gratificante que ver un rostro feliz ¿Verdad?              

                                                                                                   
Pero el rostro de algunas personas no suele ser tan feliz. Al parecer, cada vez que ven a Jack se horrorizan, entran en una especie  de pánico exagerado. Pegan  alaridos, chillidos, gritos que te hacen doler justo en el centro de la oreja derecha, tanto pero tanto que te hacen ladear la cabeza. Algunos dan  saltos y  otros se quedan inmóviles  mirándote con sus ojos saltones y su boca totalmente abierta.  Hay bebidas derramadas por todas partes, en especial cuando es verano. Los niños tiran sus capas de superhéroes y espían  escondidos tras las piernas de sus adultos.  Es realmente un espectáculo. Pero son algunos, muy en particular, los que más atrapan mi atención;  justo aquellos que salen disparados, como si de cohetes humanos se tratasen. Salen corriendo a más no poder.  Esos, justamente ESOS  me causan mucha gracia. Allá van, haciéndose pequeños a la distancia entre trastabillas y tropiezos.- A Jack también le causa mucha gracia… puedo imaginarlo reír.
Pienso: -“eso es lo mejor”. Verás, cuando alguien no quiere verte, lo mejor es que siga rápidamente su camino o quizás tome otro, pero cualquiera de esas opciones es mejor a que se te queden mirando, ocupando el paso y quien sabe qué cosa pensando.  Nada de eso nos importa, Jack y Yo seguimos paseando Felices.

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